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La Cita de la Cruz, la tempestad, El Corazón... Dev 3 2018

Año del favor de Dios

 Verso para Memorizar:
Está bien, haré lo que me pides —le dijo el Señor a Moisés, 
pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo. 
Exodo 33:16



DIA 1  (La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. 1 Corintios 1:18
A este Jesús... Dios le ha hecho Señor y Cristo. Hechos 2:36

La cita de la cruz
El evangelista Spurgeon, a quien se le reprochaba por hacer predicaciones muy parecidas entre sí, respondió: «Tomo cualquier texto de la Biblia y lo llevo a la cruz». ¡Sí, es a la cruz de Cristo a donde Dios quiere llevar a todo hombre para salvarlo! Ella es el lugar imprescindible para recibir el perdón de los pecados. ¡Es la puerta de la vida eterna! Allí los hombres pasan a ser hijos de Dios y obtienen la promesa de entrar en la casa del Padre.
Cuando Jesús fue crucificado entre dos ladrones, ambos lo insultaban (Mateo 27:44). Pero uno de ellos volvió en sí y dijo al otro condenado: “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Jesús le respondió: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:39-43).
¿A cuál de estos ladrones nos parecemos? ¿Al que se arrepintió y fue salvo o al que rechazó el perdón y fue condenado? ¡Debemos tomar una decisión aceptando o rechazando la obra que Cristo hizo en la cruz! ¡Hoy todavía es tiempo!
Tengo que arrepentirme ante Jesucristo, reconocer mis faltas, mi condición de pecador y recibir la gracia de Dios como un regalo de su parte, regalo totalmente suficiente para estar reconciliado con él. “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (2 Corintios 5:19).



DIA 2  (Dios) cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban. Salmo 107:29-30
¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Marcos 6:50

Atravesar la tempestad
“Yo soy”, dijo Jesús a sus discípulos aterrorizados por un mar embravecido (Marcos 6:45-53). Luego dirigió la pequeña barca azotada por las olas y la condujo con seguridad “al puerto que deseaban”. El Señor todopoderoso que caminó sobre las olas sigue siendo el mismo para los que depositan su confianza en él. Muchas veces se habla de azar, de mala suerte, de imprevisto, pero el creyente sabe que el Señor gobierna las circunstancias de su vida, sean agradables o difíciles. Las dificultades pueden parecer insuperables, pero el Señor está por encima de todo.
Amigo cristiano, escuche su voz en medio de la tormenta: No temas, “yo soy”. Aquel que permite al mar levantarse enfurecido, también puede calmarlo, ordenándole: “¡Calla, enmudece!” (Marcos 4:39).
El Señor le dice: «Conozco cada una de tus pruebas; ninguna de ellas está ahí para hacerte naufragar, sino para acercarte más al cielo. ¿Tienes una enfermedad grave? ¿La soledad o el duelo te hacen llorar? Yo soy tu consolador, vine al mundo y pasé por todos los sufrimientos humanos. Permanece cerca de mí, en oración, pues siempre te escucho».
¡Miremos hacia arriba y recobremos el ánimo! Demos gracias al Señor por sus fieles cuidados, mientras esperamos estar un día junto a él en el cielo. Entonces comprenderemos el verdadero sentido de nuestras pruebas y alabaremos la bondad de Aquel que, en la tierra, nos acompañó mientras pasábamos por ellas.

Tarea Familiar: Responder después de compartir este devocional en casa, ¿Por qué podemos confiar en Dios y estar tranquilos.  

DIA 3 Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17
Solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres. 1 Reyes 8:39

La apreciación divina
Lucas 18:9-14
Para explicar la importancia de lo que sucede en nuestros corazones, Jesús toma el ejemplo de dos hombres que van a orar al templo. Uno de ellos es un personaje religioso que se cree justo, el otro es despreciado debido a la función que desempeña en la sociedad.
El primero ora así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres”. El orgullo nos aísla de nuestros semejantes, pero ante todo nos aleja de Dios, quien aborrece “la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa” (Proverbios 8:13).
El segundo tiene una actitud totalmente diferente. Es consciente de sus pecados ante Dios y no se atreve a acercarse a él. Su conciencia intranquila ni siquiera le permite levantar los ojos hacia el cielo, pero sabe que Dios es un Dios de misericordia y de gracia. Ora así: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Refiriéndose a él, Jesús dijo: “Este descendió a su casa justificado antes que el otro”, es decir, el hombre religioso satisfecho de sí mismo. Luego el Señor añadió: “Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.
Dios no ha cambiado. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Todo el que hoy se humilla ante Dios, le confiesa sus pecados y cree que Jesucristo murió para expiarlos, recibe su perdón por gracia.
“El Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).


DIA 4 Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:32
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Salmo 119:105


El poder de la Palabra de Dios (1)
Liuba era una joven rusa encarcelada de por vida debido a un asesinato. Tenía sida y pensaba que su existencia carecía de sentido. Estaba tan desesperada que cuando iba a suicidarse, se le ocurrió pedir un último socorro al cielo. Ella dijo a Dios: «Si todavía me amas, después de todo lo que hice, ¡respóndeme!».
Alguien le había dado una Biblia y la joven la abrió en el libro de Mateo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13). Así decía el primer pasaje que leyó y que la impactó grandemente. “Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18), confirmaba el segundo. El tercer pasaje hablaba del malhechor crucificado al lado de Jesús, quien dijo: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:41-43).
Alcanzada por la Palabra de Dios y anonadada por su amor, Liuba se convirtió al Señor aquel día. Pasó a ser una testigo de Cristo en la cárcel donde estaba. Gracias a su influencia, aquel siniestro lugar se fue transformando poco a poco: ya no se oían gritos salvajes ni había peleas entre criminales; a veces incluso las detenidas cantaban himnos.

DÍA 5 Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mateo 6:14
Amad a vuestros enemigos... y orad por los que... os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5:44-45

El poder de la Palabra de Dios (2)
La fuerza del perdón
«Cuando Liuba estuvo demasiado enferma para permanecer en la cárcel, fue llevada al hospital. Pude visitarla y compartir con ella un buen momento de comunión cristiana. Leímos juntos un pasaje del Evangelio. Ella estaba muy débil.
–Sin duda alguna es el final de mi vida, me dijo.
–Si así fuere, ¿qué le gustaría decir a Dios?
–Me gustaría perdonar a mi madre quien me abandonó; a mi padre, a quien nunca conocí; a mi hermana que me robó todo y me rechazó; al hombre que maté porque quiso asesinarme después de haberme violado; a todos los hombres que me engañaron; a los que me quitaron a mi hijo...
Y la larga lista de dolor y de perdón se fue prolongando, como si fuese el testimonio de un mundo de miseria y horror... Comprendí que no era tanto la «criminal» quien necesitaba ser perdonada, pues Dios la había perdonado, sino muchas otras personas... y era ella quien tenía la fuerza para hacerlo en una hermosa manifestación de amor hacia todos los que la habían herido.
Días después unas amigas cristianas fueron a visitar a Liuba, pero el Señor Jesús ya se la había llevado al paraíso. Vieron al médico jefe, quien les dijo: Nunca había visto ningún enfermo como Liuba, ¡resplandecía de bondad!».
Pierre D.

Tomados de la Buena Semilla.

Devocionales, Depositar nuestra confianza en Dios, ¡La libertad no consiste en pasar los límites!




Año de la Restauración



En los Colegios: Cada maestro transmite el mensaje principal de la guía devocional. Los niños en su diario escriben:

Nombre o Tema del devocional.

Principal Aprendizaje y como lo puede poner en práctica.   



Septiembre: Respeto




DIA 1  (Jesús dijo:) Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32
Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36

¡La libertad no consiste en pasar los límites!
Actualmente el deseo de libertad se traduce en algunas personas por un intento desesperado de traspasar todo tipo de límites. Por ejemplo, no satisfechos con hacer alpinismo, algunos se lanzan en el alpinismo extremo... ¡y a veces lo pagan con su vida! Algunas películas alimentan esta concepción engañosa de la libertad. ¡Es un espejismo peligroso! ¿Significa esto que la libertad es un sueño al que sería mejor renunciar para conformarse con una vida aburrida y mediocre?
¡Por supuesto que no! Pero primero debo preguntarme: ¿de quién soy prisionero? Simplemente de mi pretensión, de mi orgullo siempre subyacente en mis pensamientos más secretos, que me empuja a hacer las cosas opuestas a la voluntad de Dios. Sin embargo, desde que creó al hombre, Dios quería su felicidad.
El Evangelio es el mensaje de la libertad porque nos revela, sin sombra, la condición del hombre esclavo de sus propios pensamientos opuestos a Dios. En este sentido, la verdad conduce a la libertad a todo el que quiera escucharla. Para liberar al hombre de esa esclavitud, Cristo pagó el precio muriendo por él en la cruz y dándole una vida nueva. La verdadera libertad no consiste en ir tras el poder, y mucho menos en querer ser igual a Dios (Génesis 3:5). ¡Es vivir la vida de Jesús en humildad, confiando en él! Entonces el creyente comprende cuáles son sus límites, porque Dios actúa en él. “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Filipenses 2:13).

DIA 2 Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 2 Timoteo 1:12

Depositar nuestra confianza en Dios
El conocido físico Albert Einstein escribió: «El único y verdadero problema de todos los tiempos está en el corazón y en los pensamientos de los hombres. No se trata de un problema físico, sino moral. Es más fácil modificar la naturaleza del plutonio que la mente mala de un individuo. Lo que nos asusta no es la explosión de una bomba atómica, sino el poder de la maldad del corazón humano, su fuerza de explosión para el mal».
Los innumerables conflictos que hay en el mundo confirman muy bien lo que escribió este físico. La Biblia afirma: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9). ¡Así es el corazón de cada uno de nosotros!
Pero este problema tan básico, ¿tiene solución? San Agustín, un fiel creyente del siglo cuatro, declaró: «El corazón del hombre no halla descanso hasta que lo encuentre en Dios». Él mismo se había agotado en vanos esfuerzos buscando la paz del corazón en la filosofía y los placeres del mundo. Al final, mediante la fe, se volvió a Jesús, el Hijo de Dios; entonces halló la paz y el verdadero descanso.
Miles de hombres y mujeres, de orígenes y países diversos, de condiciones y edades diferentes, pasaron por la misma experiencia: sus corazones se llenaron de paz cuando depositaron su confianza en Jesucristo. En él hallaron “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), y esta paz los acompañó a través de todas las tormentas de la vida.
¡Aprendamos a depositar nuestra confianza en Dios!
s indispensable. En vez de tratar de deshacernos lo más rápido posible de nuestros problemas y preocupaciones, pidamos más bien al Señor que nos dé la fuerza y la paciencia necesarias para soportarlas y atravesarlas con él.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:28-30).

Tarea en Familia: Compartir este devocional en familia.
Día 3  Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Juan 8:10-11

Jesús habla a las mujeres (7) - “Ni yo te condeno”
Juan 8:1-11
Unos hombres religiosos llevaron a Jesús una mujer que había sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. Querían que Jesús cayese en la trampa: a él, quien traía la gracia, querían ponerlo en contradicción con la Ley divina.
La acusación había sido pronunciada, el círculo de los acusadores y la mujer presentada ante Jesús estaban esperando. Jesús se agachó y escribió con el dedo en la tierra.
El silencio era tenso... Los acusadores insistieron, entonces Jesús se levantó y dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (v. 7). Luego volvió a escribir, y su silencio fue más elocuente que las palabras.
¡Ellos también se callaron! Y salieron “uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros” (v. 9). Ahora, ¿tenían un juicio más justo sobre sí mismos?
¡Solo había uno que no tenía pecado! Solo había uno que podía condenar. ¡Y se abstuvo de hacerlo! Jesús no vino para condenar, sino para salvar. Pudo perdonar a la acusada e invitarla a tomar un nuevo camino: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (v. 11).
Un nuevo futuro se abría ante esta mujer que no tenía ninguno. ¡Para ella y para los hombres que de repente se habían quedado en silencio, era posible empezar de nuevo! ¡Y para usted, sea quien sea, también! Todos nosotros, que a menudo somos tan hipócritas, ¡podemos volver a empezar!

DIA 4 Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7
La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento
A menudo la Biblia nos exhorta a permanecer tranquilos, pese a las dificultades. Nos esforzamos en ello, y esto es bueno. Pero, ¿qué dice el versículo del día? “La paz de Dios... guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. No dice que nuestros corazones siempre conservarán esta paz, sino que, cuando hayamos echado nuestra carga sobre él, en oración, su paz guardará nuestros corazones.
Dios sabe de antemano todo lo que nos va a suceder. Todos los acontecimientos forman parte de sus planes y no cambian en nada su amor por nosotros. Por gracia podemos disfrutar de sus tiernos cuidados. ¡Él nos escucha! Por eso, en todas las circunstancias, en vez de preocuparnos y pensar que va a suceder lo peor, presentemos nuestras oraciones a Dios y contémosle todo lo que carga nuestros corazones. Podemos confiar en su perfecto amor y exponerle con libertad nuestras peticiones: su respuesta siempre será una respuesta de gracia, incluso si no es la que esperamos.
¡Mantengamos firme nuestra confianza teniendo presente que le hemos confiado nuestras dificultades! Creamos que él está por encima de todas las situaciones que podrían turbarnos. Entonces experimentaremos que él tranquiliza nuestro pesado corazón dándonos su paz, que “sobrepasa todo entendimiento”.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

DIA 5 Salmo 31

Para el director del coro: salmo de David.

1 Oh Señor, a ti acudo en busca de protección;
    no dejes que me avergüencen.
    Sálvame, porque tú haces lo correcto.
2 Inclina tu oído para escucharme;

    rescátame pronto.
Sé mi roca de protección,
    una fortaleza donde estaré a salvo.
3 Tú eres mi roca y mi fortaleza;
    por el honor de tu nombre, sácame de este peligro.
4 Rescátame de la trampa que me tendieron mis enemigos,
    porque solo en ti encuentro protección.
5 Encomiendo mi espíritu en tu mano;
    rescátame, Señor, porque tú eres un Dios fiel.
6 Detesto a los que rinden culto a ídolos inútiles;
    yo confío en el Señor.
7 Me gozaré y me alegraré en tu amor inagotable,

    porque has visto mis dificultades
    y te preocupas por la angustia de mi alma.
8 No me entregaste a mis enemigos
    sino que me pusiste en un lugar seguro.
9 Ten misericordia de mí, Señor, porque estoy angustiado.
    Las lágrimas me nublan la vista;
    mi cuerpo y mi alma se marchitan.
10 Estoy muriendo de dolor;

    se me acortan los años por la tristeza.
El pecado me dejó sin fuerzas;
    me estoy consumiendo por dentro.
11 Todos mis enemigos me desprecian,
    y mis vecinos me rechazan,
    ¡ni mis amigos se atreven a acercarse a mí!
Cuando me ven por la calle,
    salen corriendo para el otro lado.
12 Me han olvidado como si estuviera muerto,
    como si fuera una vasija rota.
Día 6
La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:2
Una ley ineludible
Si tengo en mi mano una pelota y la suelto sin darle ningún impulso, ¿qué dirección tomará? Obviamente caerá al suelo, debido a la ley de la gravedad. Pero si la lanzo hacia arriba con todas mis fuerzas, subirá, pero muy pronto caerá nuevamente al suelo. El impulso que le doy no basta para librarla de la atracción de la tierra. La ley de la gravedad es un principio físico del que nadie puede librarse.
En el ámbito moral, también existe una ley universal. El apóstol Pablo la llama “la ley del pecado que está en mis miembros”. Desde que el primer hombre pecó, esta ley esclaviza y gobierna la condición moral de la humanidad. Por sí mismo, todo descendiente de Adán peca irresistiblemente. Los llamados de su conciencia, la religión y la moral no bastan para liberarlo de esta terrible servidumbre. Lo admita o no, el hombre cede al mal sin poder resistir. Al huir de la luz de Dios, va de forma natural hacia las tinieblas; permanece bajo el dominio del pecado y se hace esclavo del diablo porque teme el juicio de Dios. Es una ley, confirmada por la experiencia desde hace miles de años.
Pero esta ley no tiene ningún efecto sobre Jesús, pues “no hay pecado en él” (1 Juan 3:5). El Hijo de Dios vino para libertarnos (Juan 8:36). Si creemos en él, la ley del pecado deja el paso a una nueva ley liberadora: “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”. Entonces el Espíritu de Dios dirige al creyente y lo empuja a hacer el bien. Dejémonos, pues, conducir por él y “andemos... por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Dev 9 Abril 20-24 2015 Confiando para Conquistar

Dev 9 Abril 20-24 2015
Palabra Rhema del año: “Todos los que salgan vencedores se sentarán conmigo en mi trono, tal como yo salí vencedor y me senté con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21

Frase para resaltar del mes: En CDA Colombia declaramos que: Tener buenos programas no es suficiente. Generar cambio sin transformación es intolerable y aceptar que la gente siga como está, no es una opción!
TEMA: PARA LA CONQUISTA SE REQUIERE FE

Verso del Mes: Por la fe esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones,  apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada. Su debilidad se convirtió en fortaleza. Llegaron a ser poderosos en batalla e hicieron huir a ejércitos enteros. Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habían muerto. Hebreos 11:33-36 (Por favor colocar todos los versos mensuales en los salones de clase)

PRIMER DIA DE LA SEMANA.  

El águila y la tormenta 

Isaías 40:31 – "pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
¿Sabías que un águila sabe cuando una tormenta se acerca mucho antes de que empiece?

El águila volará a un sitio alto para esperar los vientos que vendrán. Cuando llega la tormenta, Extiende sus alas para que el viento las agarre y le lleve por encima de la tormenta. Mientras que la tormenta esté destrozando abajo, el águila vuela por encima de ella.
El águila no se escapa de la tormenta. Simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Se levanta por los vientos que trae la tormenta.
Cuando las tormentas de vida nos vienen – Y todos nosotros vamos a pasar por ello, Podemos levantarnos por encima poniendo nuestras mentes y nuestra fe en Dios.
Las tormentas no tienen que pasar sobre nosotros. Podemos dejar que el poder de Dios nos levante por encima de ellas. Dios nos permite ir con el viento de la tormenta que trae enfermedad, tragedia, y demás cosas en nuestras vidas. Podemos volar sobre la tormenta.
Recuerda, no son los pesos de la vida que nos lleva hacia abajo, sino el cómo los manejamos.
Tarea: ¿Escribe en tu cuaderno devocional las peticiones familiares, estaremos orando hasta que algo suceda?
Hagamos en los salones de clase una cartelera con peticiones generales.

SEGUNDO DIA DE LA SEMANA.   RENOVARSE PARA CONFIAR
¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, Creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. EL fortalece al cansado
      y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan,
      y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor
      renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán,
      caminarán y no se cansarán. Isaías 40:28-31


Entre las aves, el águila es la que vive más tiempo, cerca de 70 años.
Pero para alcanzar esta edad, ella debe tomar una difícil decisión; nacer de nuevo.
A los 40 años sus uñas se encogen y se ablandan, dificultándole agarrar las presas de las cuales se alimenta. El pico alargado y puntiagudo, se encorva. Las alas envejecidas y pesadas, se le doblan sobre el pecho, impidiéndole emprender vuelos ágiles y veloces.
Le quedan al águila dos alternativas:
Morir o pasar por una dura prueba a lo largo de 150 días. Esta prueba consiste en volar a la cumbre de una montaña y buscar abrigo en un nicho cavado en la peña. Allí golpea el pico viejo contra la peña hasta quebrarlo. Y espera hasta que le crezca el nuevo y pueda con el arrancarse las uñas. Cuando despuntan las uñas nuevas, el águila extirpa las plumas viejas y después de cinco meses, crecidas las plumas nuevas, arranca a volar de nuevo, decidida a vivir otros 30 años.
A lo largo de la existencia, la posibilidad de sobrevivir depende muchas veces de imitar el ejemplo del águila. El que se entrega, abatido, al peso del sufrimiento y de las dificultades, tiende a abreviar sus días a desmayar, a fracasar.
Solo cuando confías en el Señor y te esfuerzas tendrás larga vida, bendición y seguridad. Claro esta no olvides el amor de Jesús y los principios que aprendiste en tu colegio los cuales están grabados en tu corazón.

TERCER DIA DE LA SEMANA.  Antes que sea demasiado Tarde
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora. Mateo 25:13
Estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Mateo 24:44

Hay citas a las que no podemos faltar: la salida del tren, del avión, los exámenes para un concurso, una entrevista de trabajo, etc. Son citas importantes y a veces irremplazables.

En nuestros contactos con los demás, a veces dejamos pasar la ocasión de expresar una palabra de aliento o una palabra de verdad. ¡Estemos atentos! Quizás estemos enfadados o en conflicto con una persona, ¡vayamos a ella! No dejemos pasar la ocasión para resolver un malentendido, un desacuerdo. En la vida, nunca sabemos cuando sea la última oportunidad.
Ante todo, pongamos en regla nuestra situación ante de Dios. “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1). En la Biblia, acordarse de Dios es más que pensar en Dios, es tener una relación real, viva con él, es darle un lugar en nuestra vida. Debemos acordarnos de nuestro Creador, quien nos dio todo y fuera de quien no somos nada ni podemos hacer nada. Y es necesario hacerlo desde nuestra juventud, “antes que…”.
No esperemos que sea demasiado tarde para acordarnos de Dios, es decir, para conocerle mediante la fe al recibir su perdón, su salvación. Dios nos ofrece la vida eterna mediante la fe en el Señor Jesucristo. Como todo regalo, hay que aceptarlo… antes que sea demasiado tarde.
“Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:20).

CUARTO DIA DE LA SEMANA. CREER
El Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra. No desfallece… su entendimiento no hay quien lo alcance. Isaías 40:28
¿Quién puso la sabiduría en el corazón?… Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 38:36; 42:3

Una tarde estaba haciendo cuentas cuando mi pequeña hija entró en mi oficina. Esa mañana, en la escuela, le habían enseñado a sumar y me quería mostrar lo que había aprendido. Por ello echó una ojeada a mis columnas de cifras… Después de un silencio, me dijo: «Ahí te equivocaste, papá. Siete y cuatro suman once, lo dijo la maestra, y tú escribiste uno».
Como usted lo imagina, se trataba de una suma con varias cifras, pero ella sólo conocía las sumas sencillas: «Teresa, lo que la maestra te dijo es cierto, pero la suma que estoy haciendo es más complicada que las que tú sabes hacer. Lo comprenderás cuando aprendas a hacer este tipo de sumas». La pequeña se conformó con esta explicación. ¡Se dijo que seguramente su papá tendría razón!
¿No nos sucede, a nosotros también, que a veces encontramos aparentes errores en la Biblia, la Palabra de Dios? Entonces tenemos la tentación de decir: «Ahí la Biblia debe de tener un error, o se contradice». Ciertamente Dios no se equivoca en lo que nos enseña, pero, al igual que Teresa, nosotros no entendemos el verdadero significado de lo que está escrito. Leemos las cosas con nuestros conocimientos, con nuestros ojos… Pero necesitamos la guía del Espíritu de Dios. Reconozcamos con humildad nuestras limitaciones ante el Dios infinito. La verdadera sabiduría no consiste en verificar, sino más bien en confiar en Dios, y creer.


QUINTO DIA DE LA SEMANA: DIA DE AGRADECIMIENTO

Hoy La tarea es dar gracias Dios por esas cosas que queremos que sucedan y que el ha prometido pero aun han demorado en llegar.  Eso es desarrollar FE.
ORAMOS POR LAS PETICIONES.
Salmo 105. 14-36

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